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Una luz tenue

Después de la montaña rusa de adrenalina que fue terminar la publicación de la Revista y realizar dos presentaciones con el grupo de autorxs que participaron en ella, finalmente llegó un periodo de necesario descanso, en el que me sentido perdida porque la mente cree que tiene que seguir haciendo cuando el cuerpo lo que quiere es descansar. En estos días leí el posteo de @nomadatarot sobre la Sacerdotisa y supe que la búsqueda es compartida: estamos cansadas de hacer persiguiendo likes, las nuevas zanahorias.


Por mi modo de ser, me es muy difícil el no-hacer. Quisiera ser oriental y practicar el wu wei, pero la verdad es que no lo soy, vivo en esta sociedad de aceleración y productividad, y cualquier teoría se desvanece ante lo que es. Sin embargo aquí estoy, intentando volver a otro biorritmo, ese que siempre está ahí, como alojado en alguna zona de mi cuerpo esperando a que lo deje ser, a que lo escuche.


Es el ritmo del invierno que se aproxima, además. Al inicio de esta semana, le pregunté al Tarot cómo seguir con Cuerpescritura y me respondió con el Sol invertido. Sé muy bien que es necesario bajar la intensidad para iluminar adentro, para alumbrar todo aquello que ha pasado a segundo plano debido a las prisas, las fechas y las demandas.


Pero bajar la intensidad no es oscuridad. El sol siempre está, como dice la canción. Pero las luces pueden ser tenues.


Estoy buscando esas luces sutiles, con las que una puede llegar a dormirse si quiere. Una de ella es retomar un proyecto que siempre abandono, que es el de escribir, escribir y escribir SOBRE escritura somática. Es una búsqueda que llevo conmigo desde siempre: querer definir aquello que me convoca, que me interpela. Buscar límites, fronteras, pero también intersticios, derrames, rupturas. No es la definición de diccionario, es la eterna glosa, el eterno decir de lo que se ha dicho.


Ahora es este texto de Path Ethridge el que estoy glosando, una de las investigadoras de la escritura somática. Es ella la que recuerda que es la integración del ser y el hacer (no puse su nombre en el flyer porque la cita no es de autoridad, es de complicidad).  


Mientras escribo, veo a mi gato Taiga descansar. Tengo al maestro en casa. Y también está en mi cuerpo, en su pulso, sus dolores, sus placeres.  




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